“y en cada conversación, cada beso, cada abrazo, se impone siempre un pedazo de razón” / el tiempo pasa, Milanés estaba en lo cierto / y lo peor no es que el tiempo pase, sino lo que nos pasa a nosotros con el tiempo / porque uno no siempre hace lo que quiere / no siempre puede / nos conformaremos con no hacer lo que no queremos / así debería de ser / porque el equilibrio es imposible / porque no hay dos días iguales ni dos ojos que miren de la misma manera / y a mí siempre me gusta el verso que no escribo / recordar lo que no fue / vivir jugando / y en días como hoy me acuerdo, por ejemplo, de mi padre / del color de sus ojos / del frío de sus manos / del día que me dijo: no pasa nada por llorar / y el tiempo pasa / el viento pega fuerte en mis ojos / y hay que aprender también a desandar lo andando / sin perder nunca la cara del futuro / aunque creas saber algo y otra duda te golpee / el tiempo pasa / y uno se acuerda también de las calles / de muchas calles / y de las heridas de cada esquina / de cada resbalón / de cada palabra / y a pesar de todo me siento bien / estamos aquí / seguimos vivos / y eso es mejor que no sentir el peso de los años / que pasar como pasa un río / y hoy me alegra tener cerca un beso / un despertar tranquilo / un sueño para patear la vida y sus rutinas / y me alegra recordar sin nostalgia / si es que eso es posible / recordar la torpeza de la primera noche / la timidez del primer beso / porque hay lugares donde se sufre siempre / y otros que tienen por costumbre regalarte una alegría / el tiempo pasa / ¿cansado? / ¿triste? / ni mucho menos / si acaso confundido / como siempre estuve / como siempre estaré / porque el tiempo pasa / y soy incapaz de responder a sus preguntas.
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